JESS FRANCO A RITMO DE SWING (1)
DIALOGUECINEMA

Cuando un preadolescente Jesús Franco hace sus pinitos con el piano de su hermano Enrique, el jazz balbuceaba, casi tímidamente, en los diversos locales nocturnos de Madrid y Barcelona. En aquellos años de la desabrida posguerra española, su escasa difusión -tampoco contaba con el beneplácito del régimen- se reducía a algunos aficionados que traían discos de fuera. Época en la que el futuro cineasta reparte su tiempo entre las salas oscuras de los cines y su trabajo en Radio SEU en la que “conseguimos poner discos bastante actuales, pero no Bing Crosby o Dinah Shore, que eran edulcorados y ñoños, sino música con swing, desde Louis Armstrong hasta Harry James” .

Aún así hubo una serie de músicos españoles que lograron, no sólo desarrollar una sólida carrera profesional, sino que lentamente fueron iluminando el menguado paisaje jazzístico español. Figuras de la talla de Vladimiro “Vlady” Bas (1929) que dominaba varios instrumentos como el saxo alto, el clarinete y la flauta, Pedro Iturralde (1929) que se curtió durante los años cincuenta en el Suevia y el Dorian Club de la capital o el mismísimo Tete Montoliu (1933-1997), que a edad temprana participaba en las jam-sessions del Hot Club de Barcelona y con quien el cineasta compartió amistad y música.

Jesús Franco formó parte de varias orquestas y formaciones que, además de recorrer los pueblos de las afueras, tocaban por los diversos locales de la capital: “Actuamos en el Club de Campo, en el RACE, y llenamos de sonidos exóticos los salones de baile de los recónditos palacios del viejo Madrid en aquellas ostentosas fiestas de puestas de largo o de aniversario. Cada vez nos pagaban mejor, y eso me permitió tocar con músicos excelentes, como Joe Moro, un gran trompetista bilbaíno, que grabó muchos discos de éxito”.

Entre sus devociones jazzísticas se encuentra Clifford Brown (1930-1956) del que llega incluso a adoptar su nombre como seudónimo para algunas de sus películas. Brown fue un trompetista que navegó por el Hard bop y que, tras compartir cartel con figuras de la talla de Lionel Hampton o Art Blakey, pasó a formar parte del quinteto de Max Roach en 1954. Formación en la que estaría hasta su prematura muerte en un accidente de tráfico.

Gracias a los festivales de San Sebastián y Victoria, el jazz comenzó a difundirse por el territorio español a partir de finales de los años sesenta. Pero Jesús Franco, aunque entregado de lleno al cine, no sólo siguió rodeándose de estrechos colaboradores como los compositores Daniel J. White o Bruno Nicolai, sino que ha seguido componiendo sus propias bandas sonoras. Y aunque no son abundantes, hay grabaciones de su música caso de The Manacoa Experience (Crippled, 1997) y The crazy word of Jess Franco (Subterfuge, 1997) en el que colaboran músicos como el citado Pedro Iturralde o Carles Benavent. Incluso hay un reputado director de cine que para una película tomó prestado el tema The lions and the cucumber que Manfred Hubler y Siegfried Schwab escribieron para Vampyros lesbos (1971). El filme en cuestión es Jackie Brown (1997) y su autor, uno de sus mayores incondicionales: Quentin Tarantino.

CARLOS TEJEDA
(1) Texto para el tríptico con motivo del Encuentro con Jess Franco. DIALOGUECINEMA, Cines Golem, Madrid, 7 noviembre de 2007.

NOTA: Citas extraídas de: FRANCO, Jesús. Memorias del Tio Jess. Aguilar. Madrid, 2004

Links:
- Jess Franco y Dialoguecinema (El séptimo Vicio)